Este joven guerrero llamado al gobierno por los jefes de los calpullis, era hijo de Acamapichtli. Para buscar el ablandamiento en el trato que le daba a su pueblo el señor de Azcapotzalco casó con una nieta de éste, por lo que los tributos disminuyeron en tal forma que llegaron a ser sólo simbólicos; pero los mexicas continuaban sometidos, como vasallos. Durante esa época murió Techotlala, señor de Texcoco y recibió el bastón de mando su hijo Ixtlixóchitl, joven inexperto, por lo que el astuto y viejo cacique Tezozómoc quizo aprovecharse y arrebatarle el señorío, valiéndose de los guerreros mexicas. Ixtlixóchitl, atacado en el corazón de su ciudad, logró escapar llevando en los brazos a su pequeño hijo Netzahualcóyotl. Seguido muy de cerca por los enemigos fue alcanzado y apenas tuvo tiempo para esconder en un tupido árbol de capulín a Netzahualcóyotl, que horrorizado vio como dieron muerte a su padre. Tezozómoc quedó dueño de Texcoco y se convirtió en el señor más poderoso del gran valle.